Recuerdo que no te extrañaba, hasta que te abrazé.
Recuerdo que no te sentía, hasta que te toqué,
Recuerdo que no me moría, hasta que me fuí. Porque me dejaste ir?
Recuerdo que no te amaba, hasta que me besaste en la playa.
Desde que entré a la habitación todo tiene tu cara, tu olor, siento como tus digitales están impregnadas en toda mi ropa, mi casa, ya no puedo pararme en la ventana sin sentir tu abrazo, los besos y las discusiones. Porque siempre discutimos en ventanas y balcones?
Si una cosa es cierta hasta acá, es que no te conocía por completo hasta este año, hasta que dormimos juntos y me desperté con tu abrazo húmedo y tus ojos grandes marrones verdosos mirandome, confieso que tu mirada da miedo en cierta perspectiva aunque prefiero tu mirada más temible y los sermones sobre la moralidad a estar lejos de ti. No es que no pueda estar lejos, es que no quiero.
No me respondas mensajes que no quieres responder con palabras que no dicen nada y no me hacen sentir nada. Odio el TU que vive en la otra punta del mundo, el que actua con indiferencia y no llora porque está enamorado. Porque ese tu, no fué el que me enamoró en la playa.