Ella habla de la soledad, del tiempo perdido, del clima y del tiempo que va a perder.
El le dice que según las leyes de la física cuántica mañana va a llover.
Ella habla sin recesos, el pone puntos y comas en sus palabras.
Ella se rié de lo insignificante, el le busca la vuelta sin encontrarle razón a sus emociones.
Ella en una conversación no tiene nada para decir, el puede hablar por horas y horas.
Quizás si cambio algunas palabras ya no estoy hablando de ellos y sino de nosotros.
Tu y tu arte, yo y mi torpeza. Tú y tu Freud, yo y mis machucones en las rodillas.
Mañana va a hacer frió y extraño cuando tomabamos el té con Lacán y toda la liga psicoanalítica.
Los opuestos se atraen, escuché decir,
creo que sea verdad ya que no tenemos nada mas en común que el sentimiento mismo.
Acaso eso importa cuando dos se quieren?